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La Coctelera

Scariolo despedido por el mal juego y el peor ambiente creado

Lo anunciabamos en el anterior artículo y se demostró esta tarde: saber gestionar la plantilla no es cosa baladí. Scariolo ahora mismo acaba de firmar su despido. Ya da igual los resultados que lleguen desde Polonia, aunque el juego exhibido no ha sido -ni parece que lo será- precisamente exquisito tampoco. Nuestra selección se caracterizaba, entre otras cosas, por el buen rollo, y ahora...

..., y ahora no creo que lo haya perdido por estas declaraciones. No obstante, se ha perdido el buen ambiente, es decir, un clima adecuado para jugar con confianza y cooperación los partidos. No ya entre los jugadores, pese a su mal juego -al que les ha llevado Scariolo- y a los muchos tiros fallados, sino confianza y cooperación respecto al propio entrenador. A no creer en lo que el míster cree. Ellos saben que las cosas no salen, y que Sergio Scariolo no es capaz de evitar esto, sino todo lo contrario.

La zona parece la primera ley sacra para el italiano. En todos los partidos que hemos jugado nos han acribillado a triples por mantener la zona, supongo que para suplir la falta de jugadores de gran altura o peso (y si le añadimos que no confiaba en Felipe Reyes y que Mumbrú y Garbajosa apenas ayudan...). Hoy era el día para poner las cartas sobre la mesa, empezar casi de cero, demostrando por qué jugamos en zona y por qué hacemos tantas y tantas cosas... o por qué no se hacen otras, al menos a tiempo. Y no fue así: zona inútil.

De hecho las dudas crecen más que nunca. Cansados de una vez -especialmente en lo mental- hasta los jugadores acaban por hacer esta clase de declaraciones. Pau intentó arreglar lo que su hermano dijo, y éste mismo tres horas más tarde hizo lo mismo, pero no había vuelta atrás. Marc no pudo decir más claro lo que pensaba, aunque fuera en caliente, porque lo tenía claro. Ahora sufrirá por su compañero de habitación, ya que Llull puede perder confianza y quizás se vea más presionado.

También Calderón, desde el micrófono de La Sexta, lo intentó arreglar, pero había quedado claro. Y no podemos decir, porque no es cierto, que el de Memphis es mal compañero, ni que Llull lo hiciera mal, ni que los nuestros son muy malos. Scariolo tiene que hacerlo fácil, conservar roles, pedir tiempos muertos antes de parciales que nos ahoguen... ¡Tantas cosas! Asique sólo los jugadores pueden hacer que España firme un buen papel, ya no digo el oro.

Asignatura pendiente: gestión de plantilla

Las relaciones en los vestuarios de cualquier equipo de cualquier deporte son un factor importante para cosechar resultados. Y en muchos casos, si es necesario, el entrenador debe ser quien se anime a que esto suceda. A fomentar el buen ambiente fuera del campo entre sus jugadores, evitando cualquier tipo de conflicto que pudiera haber.

Sin embargo, podríamos decir que más que promover esto, lo que muchos generan es tensión. El caso del seleccionador francés de fútbol, Raymond Domenech, es uno de los más claros y actuales. En un partido crucial contra Serbia deja fuera a Ribéry y a Benzema. No quiero decir con esto que los entrenadores tengan que alinear a los futbolistas de más nombre, ni mucho menos. Me refiero a ser lógicos y saber tratar a tus discípulos. Con empate desde el minuto 31, no se atrevió a meter a "Caracortada" hasta el 77, y ni siquiera recurrió a Benzema. Muy cobarde la actitud del míster francés, aunque tuvieran uno menos desde el 12.

Su delantero centro fue Gignac, un desconocido fuera de Francia, pero máximo goleador de la pasada Liga Francesa y con el Tolouse. Estupendo que cuente con jugadores en forma, pese a ser "hiperconocidos". De hecho, tanto del Bosque como -sobre todo- Scariolo tendrían que ponerlo en práctica. Torres se ha ganado el banquillo por sus fallos ante la portería, y Mata los pocos minutos que juega siempre los aprovecha. Incluso podría beneficiar al nueve del Liverpool que el valencianista abriera huecos y enloqueciera un poco los partidos al comienzo. Un gol es un gol, pese a no comenzar de titular.

El caso de Scariolo es distinto. Parece que va comprendiendo que los roles en un equipo hay que respetarlos un poco más. Que antes de meter a Claver -y más estando desafortunado en la mayoría de los partidos- tiene que entrar Felipe Reyes. No obstante, el jienense se merece entrar aún antes que Mumbrú,  ya que diría que es el peor de la selección, y éste todavía está en el quinteto inicial. Si el italiano aprende a gestionar los cambios, podrá matar partidos a nuestro favor como el de Eslovenia.

Hagamos fácil las cosas y saldrán bien

La primera imagen es siempre importante, también en el deporte. Sin Gasol en el equipo inicial, algo que no tiene mucho sentido si entra a los cinco minutos, ni Rudy por lesión parece que el equipo no se conocía. Como si jugara por primera vez. Y esto se ha visto en algunos partidos, especialmente en el de Lituania. No toda la culpa fue de Scariolo, aunque no puede tener errores como el anterior..., o como no dar más minutos a Felipe Reyes, el más acertado de España con diferencia -incluso en el tiro libre- .

Pero siendo coherentes, tampoco debemos ahora echar pestes de nuestro equipo. Ese mismo que plantó cara al nuevo "Dream Team" en los pasados Juegos Olímpicos, y que nos ha ilusionado. Bien es cierto que Marc Gasol estuvo muy desacertado en ataque, perdiendo muchos balones a causa del dos contra uno serbio y sin encontrar un buen pase fuera de la zona bajo el asedio. Pau, en la línea del resto de la escuadra, no anotó ningún tiro libre hasta el octavo, y eso se tiene que evitar. Es una obligación no repetir eso. Un equipo llamado a la victoria, como el nuestro, no se puede permitir un 50% en tiros libres, y ya van dos partidos seguidos.

Y los triples continuan sin entrar. De hecho, el que mejor mano tuvo fue Reyes, con tiros desde más de cinco metros. Navarro ansía anotar, y le falta suerte y buenos pases, ya que falta mover más rápido el balón. Si no acertamos y además tenemos que tirar frente a una gran defensa todo se complica.

Gran Bretaña es la perita en dulce de este grupo. Eslovenia la venció por trece puntos ayer, sin Smodis, y nosotros tenemos que ganar confianza en este encuentro. No hay que complicarse: fuerte defensa al hombre y atacando con jugadas clásicas que ayer se echaron de menos -pick and roll o puertas atrás-. Si logramos llevar un contraataque organizado y lograr superioridades en ataque con una mayor velocidad sería un paso adelante. Aunque el paso decisivo lo tendremos -bajo lo previsto- con Eslovenia.

Ganemos por hambre y por juego

Cuando las competiciones internacionales parecen haber terminado, ya en verano, cuando todos los aficionados al deporte fijan sus miradas en sus respectivos clubes, aparece el baloncesto. Y la verdad que se agradece. Una selección siempre une más a la sociedad que un club, y la canaste ha sido -y lo vuelve a ser en estos tiempos de triunfos- uno de los deportes rey en España.

Sin embargo, comenzará el Europeo de Polonia con un enfrentamiento complicado y traicionero. Frente a un país que vive el baloncesto como cultura de vida, como deporte nacional, y que tras perderse los Juegos Olímpicos de Beijing buscan demostrar lo que valen. Toda Serbia se plantará ante el televisor a las nueve esperando derrotar al mejor equipo del mundo tras Estados Unidos, si se puede considerar a éste un verdadero equipo.

La favorita, sin ninguna duda, es España. Que no vayan los jugadores que tiene en la NBA también ayuda, aunque éstos no sean del nivel de nuestras estrellas (Calderón, Pau Gasol...). De hecho, para muchos de ellos sus mejores tiempos ya han pasado, como es el caso de Stojakovic o Jaric.

No obstante, como decíamos en un principio, tenemos que tener algo de cuidado -que no miedo, ni mucho menos-. Tienen ganas de hacerlo bien, muchos de ellos son muy jóvenes y tienen ganas de mostrarse ante el gran público y ante sus propios clubes. No olvidemos que hay jugadores de Panathinaikos, Olympiacos, Real Madrid y Lietuvos Rytas, por ejemplo, y si hacen un buen papel quizás cambie la impresión hacia ellos de sus correspondientes entrenadores.

Debemos ganar a Serbia tanto por buena afición como por hambre de victoria, y creo que ambas cosas las tenemos. Así les será más fácil ganar a los de Scariolo, si no se dejan dominar por la presión; aunque sería la primera vez que les sucediera. Es un equipo seguro de sí mismo.

Reunión orgullosa ante la afición

La Selección se enfrentará hoy a Bélgica y el miércoles a Estonia. Jugando en casa, en principio, no debería de tener ningún problema, especialmente frente a la selección estonia. Ni el resultado ni el juego serán los protagonistas en ambos encuentros, fuera de la polémica de jugar con uno o dos delanteros.

La nota dominante tiene que tocarla la afición, tanto la gallega como la extremeña. Se espera una gran entrada y el público se entregará a la selección, aunque los partidos no sean cruciales para nuestra clasificación. Da bastante orgullo que la roja no sufra los nervios que van a sentir portugueses, argentinos, franceses... Los argentinos se juegan el orgullo y una plaza directa al Mundial de Sudáfrica contra Brasil, aunque la quinta plaza (de repesca) es asequible.

Los portugueses y los franceses lo tienen mucho más difícil, y una victoria frente a Dinamarca y Serbia -los respectivos líderes de sus grupos-, los acercaría al primer puesto. Aún así, tendrán todavía por delante un doble enfrentamiento traicionero -sobre todo fuera de casa- contra Hungría (Portugal) y Lituania (Francia). Si pierden uno de esos partidos los lusos tendrían un pie y medio fuera, no sólo de la clasificación directa, sino de un puesto en la repesca, y los galos la presión austriaca y lituana.

No obstante, no será un indicio para saber qué podrán hacer en Sudáfrica. Aquí lo único que vale es hacerse con una plaza para la competición y cuando llegue el verano del próximo año ya se verá. En un año pueden pasar muchas cosas -que nos lo digan a nosotros antes de la Eurocopa-, y las grandes selecciones, con jugadores y entrenadores experimentados, se crecerán.

Aunque, la verdad, si se quedara Portugal, Argentina o incluso Francia sin plaza para el Mundial nadie se entristecería precisamente. Un rival fuerte es un rival fuerte, y todos preferiríamos a Serbia o Bolivia en octavos o cuartos de final, ¿no?

Scariolo debe dar un tirón de orejas

"Esto es jugar fuera de casa". El Lituania - España fue un partido complicado, especialmente por ese motivo, como expresaba Juanma Iturriaga en la retransmisión. Tener a toda una grada en contra hace todo más complicado, la tarea arbitral pasa a ser arbitraria y la presión crece. Y nuestro combinado no la soportó, sucumbiendo nuestra defensa ante el ataque -a base de triples- lituano.

Podemos recurrir a la ausencia de Pau Gasol y de Rudy Fernández para justificar la debacle de la roja, pero tampoco contamos con el pívot de Sant Boi cuando se jugó en la península y vencimos. El problema radica en pensar que España puede batir con un gran ataque a los rivales, pero ayer se demostró que no puede ser así continuamente. Si nuestra selección tiene un arma mortal en su contraataque, para realizarlo tiene que defender bien primero.

Los únicos que demostraron un gran nivel fueron Marc Gasol y Ricky Rubio. Ambos tiraron del carro cuando España estaba tocada, pero alguien tenía que ayudar más, o al menos no empeorar la situación, y no fue así. Claver, a quien tenía ganas de ver con la selección, me está decepcionando. Flojo en defensa, sobre todo frente a los fuertes lituanos, y demasiado alegre en el ataque. Scariolo sacó a Llull para que tratara de impulsar en el tercer cuarto al equipo -como hace en el Madrid-, y aunque no lo hizo mal, no fue suficiente. Cabezas perdió demasiados balones, y Raúl López no tenía las ideas claras. Calderón quizás haya dejado un listón demasiado alto en cuanto a la dirección en el juego.

Todo puede cambiar, con Pau y Rudy en cancha, con un mayor acierto de Navarro desde la línea de tres y con mayor intensidad defensiva. No obstante, Scariolo deberá solucionar los problemas en defensa que tienen los bajitos. Sin Jiménez ni Berni, el italiano explicaba al principio de la preparación que había que mejorar este aspecto. El tiempo se le acaba y necesita subsanarlo urgentemente.

Un desgraciado lunar que deja herida

El prólogo de la Vuelta a España se celebró en el circuito de Assen, la "cátedral del motociclismo", y fue una extraña y agradable experiencia. Como decía Juan Mora en el diario AS, que haya 50.000 personas en el circuito para verlo es espectacular. Pero el apoyo popular no sólo se dio durante ese día, sino que se ha mantenido hasta hoy mismo en Lieja.

Espero que durante los días que nos quedan, y que aún son muchos, en España no nos entre una cierta melancolía. Un sentimiento que sin duda vendría acompañado de envidia sana; envidia por como se han volcado belgas y, especialmente, holandeses.

No obstante, no creo que a los españoles les falte ganas por ver al pelotón, ya que tanto en las llegadas como en las salidas acude mucho público. Yo mismo pude comprobrarlo -y espero volver a hacerlo este año- en Talavera de la Reina, mi ciudad natal (ciudad desde la subjetividad). Los propios organizadores podían de alguna forma hacerlo algo más atractivo, aunque bien es cierto que no lo recriminaré ya que a mi no se me ocurre (tanto por falta de imaginación como de alicientes) una solución a la cuestión.

Pero, dejando a un lado asuntos empresariales, la Vuelta se despedía de una manera clásica, agradable. Siempre es una satisfacción para los ojos del espectador una etapa así. Incluso en el fondo y dejando a un lado lo que sienten en sus piernas, también para los ciclistas. Lluvia, vegetación, dureza..., pero la caída ha truncado todas estas sensaciones positivas. Y es una lástima, es el único lunar que se le puede poner. Parecía que todas las dificultades se habían acabado, pero el constante peligro con la calzada mojada se desarrolló a  2,5 km. de meta.

Espero que todos puedan llegar en, más o menos, buenas condiciones todos a la península, pero será difícil. Ezequiel Mosquera no podía pedalear, siendo ayudado por dos de sus compañeros (y así habría muchos más). Una pena si no pudiera competir al cien por cien. Su equipo, y él mismo, casi depende de la Vuelta y de los resultados en ella, y es un corredor de sacrificio y hecho para una plaza en el podio en esta carrera. Al menos, deseo que pueda luchar por ella.

Mayo y septiembre, meses floridos

El final de la primavera y el verano marcan el deporte mundial, y dentro de de este marco internacional destacan los nuestros. En mayo el fútbol da sus últimos y más apasionados coletazos, la NBA (y no nos olvidemos, también la ACB) espera vencedor, donde el papel de los españoles cada vez es mayor. Además se celebra el Grand Slam de tenis de adopción española -por mucho que les pese a los franceses-, Roland Garros.

Pero este finde semana ha sido de reencuentro. El primer fin de semana de fútbol, de especial espectación para los madridistas para ver a la "galaxia florentina". No diremos que Raúl está muy vivo, porque todo el mundo lo ha podido ver, sino que las sensaciones de la pretemporada se confirman. Benzema tiene olfato de gol, pero sobre todo -por el momento- de madera y algo de presión. No obstante, el francés da mucho juego y movilidad al Madrid, tanto por sus movimientos como por sus pases. Ronaldo, sin embargo, deberá esperar a partidos más abiertos y más espacios; lo tendrá más difícil que en la Premier League.

Por otro lado, tanto los campeonatos de Formula 1 como de motociclismo están en sus compases finales... Y Alonso sigue sufriendo con su Renault, sea por una cosa o por otra. Si hubiera salido más adelante quizás habría evitado el imprevisto del tapacubos. El asturiano está sufriendo la mala suerte que el resto de nuestro deporte no disfruta.

De hecho, Lorenzo la pudo abrazar el domingo, con la caída de Rossi y Pedrosa -aunque éste acabó décimo-. Aunque sienta debilidad por Pedrosa y admiración por Valentino, el balear se merece ganar este año. Ha ofrecido emoción y clase sobre la pista, y la manejado con inteligencia. Eso debería bastar para que se le considere el justo vencedor.

Y, por último, Nadal se presenta en el US Open buscando una total recuperación en su juego y en su físico. Su primera prueba será Richard Gasquet, defendido por el manacorí tras ser sancionado por cocaína (algo que sonaba muy raro). Ahora se enfrentarán, en lo que bien podría haber sido cualquier otro año unos cuartos o semifinales.

Estos acontecimientos ayudan para volver al trabajo, mejor que añorar las vacaciones mientras se habla con los compañeros de éstas, será el debatir sobre el fútbol o elogiar los triunfos de los nuestros, ¿no?